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02 mayo 2012

El salto de la chica fashion

Un intenso sol quemaba las calles de Trujillo, mientras caminaba por la avenida José María Eguren, cargando mi pesada mochila, con mis lentes de sol puestos y la cabeza pelada expuesta. Buscaba  algunas cosas que necesitaba comprar y debía caminar unos tramos más.

Cuando me encontré a pocos metros del cruce entre la mencionada avenida con la César Vallejo, adelanté con mis largos pasos a una elegante señorita - toda fashion - que llevaba en su mano una bolsa con algunas compras, tenía puestos unos lentes oscuros y el pelo pintado, color castaño. Me detuve en toda la esquina a esperar que el semáforo cambie de luz para poder cruzar y ella me alcanzó y se paró a mi costado.

En 15 segundos se hizo el cambio y caminé hacía el otro lado, volví a adelantarme y en eso, a tres pasos de llegar al otro extremo de la avenida, escuché un estruendoso grito de mujer y cuando quise voltear a ver que pasó, sentí que alguien saltó sobre mi espalda... Sí, era la misma chica que dejé atrás. Ella se asustó luego que una rata cruzó la pista pasando cerca de sus pies.

Dicha situación duró unos segundos suficientes hasta que el roedor desapareció rápidamente entre unos montículos de basura. Sin embargo, terminamos con todas las miradas puestas en nosotros, tanto de los ambulantes como de los taxistas, quienes soltaron más de una carcajada.

Ella se bajó de mi espalda y con una voz entrecortada y casi sollozando me pidió disculpas. Lo bueno fue que pude soportar su peso, pues de no haber sido así hubiésemos caído al suelo y la vergüenza hubiese sido peor.

11 enero 2012

Extraños invitados en fiesta equivocada


Llegó puntual a mi casa, vestida para la ocasión y con su encantadora sonrisa. Parecía impaciente por irnos y ver a Eva con esa barriguita en la que alberga temporalmente a su adorable chiquitín.

Lamentablemente - me disculpo por eso - aún no estaba del todo listo, por lo que mi amiga Marielita tuvo que esperarme unos minutos en mi oficina. Desde luego no tarde mucho.

Marielita llevaba un pequeño regalo que se perdía en una enorme bolsa, la cual llevamos todo el camino hacia el lugar donde nos aguardaba una gran fiesta. Yo como guía y compañero debía dirigirla hasta la calle Pablo Picasso N° 457, en la Urb. El Bosque. Sin embargo, a pesar de ser un habitante de la zona, desconocía donde encontrar esa calle. Así que caminamos en busca de ella de acuerdo a algunas referencias que saque previamente a Google Maps.

Después de caminar unas cuadras, yo confiaba en que habíamos encontrado a Picasso, y ella en que yo estaba en lo correcto, pues como ella no conocía nada de ese lugar, depositó su confianza en que la estaba llevando al sitio indicado en la invitación.

Avanzamos unos contados pasos y escuchamos un equipo de sonido que retumbaba con canciones de niños y le dije:
Amiga, creo que llegamos.

Ella respondió como avisada por su instinto: ¿Estás seguro?, ¿Aquí es?

Creo que si... pasemos a ver, le respondí.

En ese momento ella sostenía su enorme bolsa con el regalo y se paró frente a la puerta, yo la seguí y vimos a un payaso animando la fiesta, mientras tenía sentados a una pareja de futuros padres en medio de la pista de baile rodeada por sus invitados.

Diablos - me dije - creo que llegamos un poco tarde.

Mariela intentó reconocer a Eva y algunos de los invitados, pero el maldito payaso fue el primero en ver nuestra presencia y, desde luego, hacernos partícipe de sus payasadas...

¡Llegaron los tardones!!!, dijo el chistosito.

Esto ocasionó que todos voltearan a vernos llenos de curiosidad y el payaso preguntó a la dueña de casa y de la fiesta sobre nosotros. A lo cual ella totalmente extrañada y sorprendida respondió:

No sé, yo no los he invitado.

Esa frase fue suficiente para generar una risa total de los asistentes y la vergüenza de nosotros, que aguardábamos en la puerta descubriendo que estábamos en la FIESTA EQUIVOCADA. Retomamos la calle y caminamos riéndonos de lo que nos había pasado.

Para rematar la anecdótica noche, descubrimos que la calle no era Picasso. Dimos vueltas y vueltas preguntando a algunas personas que paseaban por ahí, pero no pudimos dar con la dichosa calle. No quedó más remedio que llamar a Evita, quién tras unas breves indicaciones nos dijo como llegar, y vaya sorpresa, estabamos a solo tres cuadras de ahí. Como para jalarse de los pelos.

En fin llegamos hasta el local de la fiesta indicada, en la que también pasó algo anecdótico, pero es motivo de otra historia que intentaré animarme a contar.

18 febrero 2010

A escondidas

El 14 de febrero no es un día como todos. Hubo en un inicio planes que al final no se concretaron, por lo que el día terminó como cualquier otro - vaya novedad - de los que acostumbro pasar. Aunque para muchos la cosa fue diferente.

Al caer la noche recibí una llamada inesperada, era mi amiga Liz, quién me deseaba un feliz dia de la amistad y me propuso una reunión al siguiente día con algunos amigos y disfrutemos de un paseo. Le dije que estaba de acuerdo y que le comentaría a mi amigo "Fer".

Al llegar la mañana del 15, Liz, "Fer" y yo nos encontramos por internet y quedamos en visitar un conocido centro comercial y comer algo. La hora pactada era las 6 y 30 de la tarde. Mi amigo Fer debía llegar a mi casa mucho antes para luego recoger a Liz y una amiga suya. Horas más tarde Fer me dijo que se le presentó un problema estético demasiado visible y que no podía acompañarnos.

En fin, la cita estaba pactada y no podía dar marcha atrás. Como muy poco suele suceder, llegué un poquito tarde - media hora de retraso - al lugar donde debía recoger a las preciosas señoritas; desde luego, avisé que iba retrasado. Una vez en el lugar, previas disculpas por la demora, Liz me presentó a su amiga Diana y los tres fuimos hasta el centro comercial donde caminamos un buen rato en amena charla.

Tras debatir que haríamos, decidimos comprar unas bebidas y comer algo. Ese pollito a la brasa me decepcionó, pero el hambre pudo más; sin embargo la cervecita helada estaba genial, aunque claro un vino hubiera caído de maravilla.

Entre tanta charla pude recordar que conocía de vista a Diana, pues ella conocía a mi amigo Gerardo, quien tiene unas cabinas de internet. En fin, pasadas las horas un amigo mío nos recogió del centro comercial para llevar a cada una de ellas hasta su casa, primero dejamos a Diana, sana y salva.

Luego emrumbamos hasta la casa de Liz, con quien competía el asiento posterior del taxi. Yo tenia presente que había solicitado permiso para esta salida hasta las nueve de la noche y que ya eran cerca de las once, pero ella me dijo que en realidad no había dicho nada y que había apagado el celular para que no la ubiquen.

Eso me sorprendió y en mi mente ya prepara las disculpas para cuando la deje en la puerta de su casa. Pero detrás de esos lindos ojos, ella ya tenía preparada su cuartada. En eso, a una cuadra de su casa ella divisó la presencia de una señora que caminaba a paso firme por su cuadra, entonces ella, cual traviesa niña, se agachó para esconderse y me decía: "Es mi mamá, ojalá que no me haya visto....avísame cuando se vaya".

Yo cual sorprendido jovencito solo esperaba que dicha señora se perdiera al final de la esquina y me sentí cual conocido trágico personaje novelesco de Shakespeare. Ya ausente el peligro, Liz se despidió y bajó del taxi, yo había perdido la valentía de ir a dejarla hasta la puerta de su casa.

Mientras el taxi daba vuelta, la misma señora que habíamos visto se cruzó con Liz y no se dirigieron palabra alguna. Al otro día, ella me contó que aquella señora no había sido su mamá, sino una vecina de su barrio. ¡Las cosas que pasa uno!

17 noviembre 2009

¿Te llevo primero al telo' o al teatro?

Una tarde de aquel conocido mes de los milagros, una amiga mía transitaba por las centricas calles de la ciudad de Trujillo. Ella iba bien vestida: llevaba unas botas con tacones, un jeans azul muy ajustado y una casaca negra con gorro polar.

A su lado un pequeñín hombrecito acompañaba su paso, el le había prometido llevarla a conocer a los integrantes de un popular grupo de música folklórica, quienes tocarían en el Teatro Municipal de la ciudad.

Pero resulta que la promesa del muchachito no habia sido ir primero al teatro, por lo que la simpática señorita notó que el camino tomado no era el acordado, ella algo ofuscada lanzó ante la presencia de muchos curiosos y testigos, esta inusual y sorpresiva oración:

"Total, no que me ibas a llevar primero al telo (hotel) y después al teatro".

Tras este estrepitoso reclamo que hizo voltear la mirada a más de un sorprendido, la redondeada carita de mi amiga no hizo más que mostrar el color de la vergüenza. Desde luego, el también anonadado muchachito solo atinó a reirse de tan singular episodio.

Para aclarar las cosas, la promesa de este muchachito era que llevaría a mi estimada amiga al hotel, desde luego, pero al hotel donde se alojaban los integrantes de dicho grupo para que pueda conocerlos y posteriormente irian al teatro. Sin embargo, el muchachito la llevaba primero al teatro, lugar donde se quedaron para reunirse con otros amigos más.

Queda claro que una vez en el teatro ya no fueron al telo. Así que mucho cuidado con lo que sueles decir, sobretodo tomando en cuenta dónde y a quién lo dices.

15 junio 2009

El despertar del Fery

Recuerdo en los primeros años de mi carrera universitaria haber conocido a un muchacho tranquilo, tímido y poco conversador. Un chico que llegó ser amigo de todos los del grupo que conformábamos "Los Difíciles". Pero el tiempo suele cambiar muchas cosas e incluso a las personas, sobretodo a aquellos quienes aún, se podría decir, no maduraban.

Se trata de mi amigo Fernando Garcia. Se podría decir que lo conocí como el chico tranquilo, sincero, muy responsable e inocente. Hoy es sin duda es diferente, sigue siendo muy responsable, tranquilo, sincero (en cierto modo), pero nada inocente.

Como era mi deseo de hace unos seis años atrás, deseaba descubrir la parte literaria de "Los Díficles" - él era parte del grupo - y es así como pude conocer capacidades innatas de algunos. La profundidad en las poesías y el agudo análisis en los artículos de Gerardo Toledo. El moderno sensacionalismo, la capacidad entrevistadora e innovación de Taylor de la Cruz. El detallismo de Marissa Montero. La soltura para escribir de Florián Ríos. La gracia y maña de Angel Narváez...

Pero desde luego, la incertidumbre de Fernando García. Pues, nunca supo sobre que escribir. Lo que más recuerdo es un poema tan clásico, que prefirió dejar la poesía para incursionar en el mundo de la locución.

Hoy, tras el paso de tantos años, ha despertado su lado literario, pero no para hacer poesía o novela, sino para pequeños relatos autobiográficos de su extensa experiencia con las mujeres.

Muchos pueden contar historias de amores pasados, pero creo que ninguno puede ser tan sincero y crudo como él. Prácticamente se ha desnudado ante todos y todas quienes lo conocían, aunque sería mejor decir, quienes creían conocerlo.

Fernando se ha confesado asimismo y ha mostrado la herida con la cual justifica - como él confiesa - "su venganza". Venganza que ha envenado sus propios sentimientos y que siendo conciente de ello, siente que no puede cambiar nada.

Hoy soy testigo del despertar del "relator maldito" (en alusión a los poetas malditos) de las historias verdaderas, que un día consideré sólo cuentos y hoy son realidad.

Sólo una advertencia. Cuidado con el doble filo de la venganza amigo, que las heridas hechas en otro cuerpo pueden terminar sangrando en ti.

25 marzo 2008

El sermón de la "Loca Gabi"

Todos la conocen como Gabriela o "Gabi" y se le puede considerar la más ferviente devota de los centros de oración tanto católico como de otra doctrina religiosa. Tiene alrededor 35 a 40 años. Viste con una larga falda azul y un polo marrón con rayas negras.

Su mundo son las principales calles de la urbanización El Bosque, La Noria y Santo Dominguito de Trujillo. Descansa a menudo sobre una dura y fría banca de cualquiera de los parques que por esa zona abundan y en ocasiones el césped se convierte en un suave colchón, donde solo incomodan los insectos.

Al despertar cada mañana, lleva consigo un par de bolsas negras cuyo contenido intriga a todos. Muchos aseguran que contienen objetos, parte del pasado que aún no puede olvidar y que mantiene cautivos, como una esperanza que le devuelva al mundo real.

Es infaltable, como la más abnegada de las religiosas, a las misas de cada domingo. Su presencia, aunque lo nieguen muchos, incomoda; tanto por su aspecto como por el desagradable hedor que emana de su cuerpo. Nadie se sienta a su lado, todos huyen y la miran de reojo.

Acabada la misa o la asamblea, pues concurre por lo general a la Iglesia Católica (de donde la paran echando) o la cristiana, comienza el gran sermón de la "Loca Gabi", como le dicen los niños, y no podía ser de otra manera que con insultos de grueso calibre disparados a diestra y siniestra. Esto origina la sorpresa de todos los presentes, que se persinan simultáneamente.

Luego de vaciarse la sala, ella vuelve a su rutina diaria en busca de la caridad de la gente - desde luego sin esa exhaltación - para tener que comer durnate el día. Y aunque parezca mentira, cada gesto caritativo con ella devuelve un amable "Gracias".

18 febrero 2006

Truza traicionera


Si mal no recuerdo un verano del 2003 acordamos reunirmos para ir a la piscina y refrescarnos un rato. El punto de encuentro fue la Plazuela El Recreo. Mi puntualidad era - por aquella época - una constante, así que fui el primero en llegar. Luego de media hora llegaron "El maestro" Gerald y Fery.Faltaba Ángel, el "mocherito", asi que decidimos esperar - para variar - un rato más.

Entre tanto, charlamos sobre si sabía nadar, que traje de baño había traido, cuando fue la última vez que entramos a una piscina, en fin. No duró mucho la conversación pues Ángel llegó, todo entusiasmado y sudoso, tras unos breves minutos. Ya reunidos nos dirigimos a la piscina Victor Larco, ubicada en frente de la Plazuela. Tocamos aquel portón celeste de madera y un señor abriò la puerta. Nos miró raudamente y nos mostro un talonario que llevaba en la mano, pues se debía pagar un nuevo sol por usar la piscina. Tras pagar, entramos, en busca de uno de los de los vestidores que se ubicaban a la mano izquierda de la entrada.

Nuestro recorridono no paso desapercibido, pues a la mano derecha se encontraba una larguísima banca donde una fila de señoras estaban sentadas espiando a sus hijos y a los visitantes que mojaban su cuerpo en el agua. Algunas conversaban y volteaban la mirada de rato en rato para asegurarse de que sus pequeños no tenían ningún problema, cuando chismoseaban que hacia la gente que ingresaba reciéntemente.

Algunas señoras no estaban nada mal eh. Y es que para evitar mojar sus prendas de calle lucieron, para gracia de nosotros, unos no muy atrevidos trajes de baño, algunos muy bien entalladitos. Tranquilo Ángel - dijo Fery - sabemos que eres experto en teclas. Y una rueda de carcajadas irrumpió en en sonoro chapoteo de los nadadores

Nuestros trajes si eran muy reservados, una truza o short algo corto como para mostrar algo de piernas. Lástima por Gerardo, él no tenía más que dos brazos que reemplazaban sus piernas; las de Angel se confundieron con su negra vermuda y las de Fery parecían un par de flourescentes

Ya en la piscina empezamos a mostrar nuestras habilidades dentro del agua. Como si fueramos unos niños apostabamos quien aguantaba la respiración más tiempo bajo el agua o quién llega primero a la orilla opuesta de la piscina. Pero hubo un juego iniciado por Angelito que me provocó una deshonra. Él sumergía en el agua a aquel que lograba atrapar y lo soltaba cuando veía su desesperación por volver a flote. Es así que cuando inicia su persecución y en mi desesperación por no ser atrapado decidí salir por un costado de la piscina, justo por donde se ubicaban los vestidores.

Pero esto terminó mal. Vaya verguenza que me dió. Cuando levanté mi cuerpo para salir de la piscina, el agua se había acumulado en mi shorcito e hizo que éste se quedara en el agua y desprotegiera MI BLANQUIÑOSO POTITO.

Pobrecito, mi trasero quedó a merced de la atenta mirada de ese grupo de señorasque se encontraban tras de mí; es decir, sus miradas se dirigieron directamente a esas nalguitas que tuve que esconder, apresuradamente, bajo el agua hasta nuevamente colocarme mi prenda traicionera. Mis amigos se reían a carcajadas y su burla duró muchísimos días.

Ay amigos, recomiendoión para a todos aquellos aprendices y entusiastas nadadores

LLEVAR UNA PRENDA SEGURA
QUE EL AGUA NO ARREBATE
Y DEJE DESNUDO
LO QUE NO ES SUYO.

16 febrero 2006

Una noticia con susto


Les cuento algo que me aconteció en el canal donde realizo mis piráticas pre profesionales junto a dos de mis compañeros, parte del equipo que buscábamos día a día la información en Trujillo.

Bueno vayamos al caso. La verdad me asusté mucho, aunque no seria la primera vez que pasara algo similar, sobre todo porque me han pasado unas cosas que a cualquier novato o practicante (especialmente camarógrafo) no le sucede muy a menudo. Ay Dios mío,...en fin.

Este jueves 16 de febrero acudí de lo más jovial hasta la "casa-oficina" de mi jefa Ariana, fui el tercero en llegar después de Oscar, también camarógrafo o video-reportero, y Alex, el chofer de nuestra "moderna" unidad móvil, no me quejo, aún se mueve.

Luego llegó Marissa, una entusiasta reportera que acosa a mi "pata" Taylor, pero es una buena amiga. Como es su costumbre llegaron casi sobre la hora: el "acosado", Jaime el conductor. Y ya muy tarde aparecieron la chata Carolina, reportera, junto al Manuel "Pe chan..".

A las nueve y quince minutos de la mañana recibimos nuestras comisiones y por supuesto yo era el encargado de la cámara y resto de equipos. Veamos, dije: "cámara, micrófono, cinta, batería, ok. Hey, y el cargador 'asu' casi lo olvido".

Salimos en busca de la noticia. Vaya día corrimos, caminamos, sudamos, comimos, etc, etc. Al final todo bien tres notas interesantes con muchas entrevistas e imagenes de apoyo. Un día perfecto. Regresamos al canal al promediar la una de la tarde y empezamos a redactar las notas para luego retirarnos a nuestros hogares. Pero...¡esperen un momento! ¡Noooooo ...por Dios Santo, que pasó! Rebicé las imágenes que habíamos grabado y no había audio, pero ¿Por qué? qué falló: la camara, el microfono qué?...

Uy, Taylor y Marissa pusieron una cara de "no jodas, pe". Se nos vino el mundo encima (no lo digo por Carina mi amiga la gordita), sino que este era el fin. La jefa nos va a poner la "jeta" encima y de esa boquita no van a salir bendiciones. Es que a un mes de estar en el canal ese tipo de errores no se permiten.

Ahora que hacemos armar el texto de acuerdo a las imágenes y sin audio pe. Pero no esto tiene que tener una explicación. Fui al editor que baje las imágenes y cando las pasó a la computadora estaba bien el audio, perfecto. Uff, Marissa cambio su carita de chocolate derretido y Taylor sonrió irónicamente..."jaja".

Les comenté que no sería la primera vez y resulta que esta situación es solo UN SUSTO, pues hubo cosas diferentes y similares en las que si hubo falla personal y en las que tuve que tragarme la vergüenza y la culpa. Como me dijo mi "Gran Jefe" Diego: "Por ese tipo de faltas ya te hubieran votado de cualquier canal", menos mal que este canal no es cualquier canal y estos jefecitos son comprensibles y me perdonaron. Aunque es probable que se comieron las ganas de darme un jalón de pelos, jajaja.. .me salvé, pues soy calvito.