Ahi, a esa distancia,
tus ojos sostienen una dulce mirada,
que endulza cada amarga tristeza.
Ahí, en ese momento,
tu pelo se acaricia con el viento
y se despliega hacia el infinito.
Ahí, bajo ese contexto,
tus palabras diluyen el tiempo
y mi tiempo se entrega para ti.
Ahí, al llegar la despedida,
tu abrazo me destierra...